luchando por salir,
por ser libre de nuevo.
Me grita al oído que necesita libertad,
me dice que después volverá.
que no tenga miedo,
que me deje llevar,
que obedezca al impuso,
que eche a volar.
Pero se que no es verdad,
que si le dejo jamás regresará,
y que, con él, una parte de mi alma se irá.
Y entonces no le dejo salir.
Lo escondo más al fondo.
Lo arropo.
Le vendo los moratones
que se hizo en las manos al intentar escapar.
Le beso, le abrazo, le cuido.
No le dejo marchar.
[Los dos juntos, los dos atrapados en las jaulas de sus mentes.]

Me encanta como escribes! Sigue así de bien! 😉👌👍
ResponderEliminar¡Muchísimas gracias Raquel! Intentaré seguir así y que las palabras vayan fluyendo :3 me alega que te haya gustado :D
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